
No, no sabemos lo que queremos, lo tenemos que asumir, en serio, los hombres ya lo han hecho; han asumido que ni nosotras mismas nos entendemos a veces.
Las mujeres, o por lo menos las mujeres que conozco, están llenas de dudas, de contradicciones, de seguridades e inseguridades, de colores, de negro, de gris, de risas, de llantos, de carcajadas, de hipos por llorar, de amores y desamores, de sueños y pesadillas, de retos y venganzas, de amor y odio, de luz y oscuridad.
De hecho, no conozco a ninguna mujer que no haya pasado por varias de estas fases en una semana, digo una semana para que no me llameis exagerada, pero de vez en cuando yo paso por esas fases en menos de una hora.
Los hombres tampoco se quedan cortos, algunos quieren a una mujer "como las de antes", oseasé, ella en casa en bata y esperándole con una cerveza y una bolsa de patatas, otros quieren a una mujer "libre", pero no mucho, que no le sobrepase; otros necesitan a su lado a una "igual", que les comprenda, les anime y sepa de qué están hablando ellos, éstos, gracias, gracias, están aumentando en número.
Y, así, de poquito en poquito, vamos evolucionando...


