y de las grandes...
Todo eso que te venden de ser bueno, respetuoso, afable, empático, tierno, solidario, responsable... para que el karma se encargue de tratarte bien es... ¡la mentira más grande del mundo desde el ratoncito Pérez!
Cada vez, y sí, digo CADA vez que levanto la cabeza me la entierran de nuevo de una ostia, así que estoy enfadada, no, rabiosa.
A puntito de mandar el karma a freir pechugas de grillo y comportarme como una auténtica hija de puta, así si las cosas me van mal, que sea porque me las he buscado.
Ya no quiero ser bambú, ya no me mezco afablemente con la brisa, ya no veo atardeceres naranjas...
sólo me imagino al karma descojonándose de mí y de mi gente, mientras nos jode la vida cada vez que recuperamos el aliento.
Así que... ¡me cago en el puto karma!
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360. a fin de cuentas sólo hace falta una nube para que llueva...
...al final son las pequeñas cosas las que hacen grande la vida.
Es como cuando te compras una casa, te metes en un infierno hipoteca que no hace más que subir y subir, lloras y piensas en vender todos tus órganos pares para seguir viviendo en tu maravillosa casa. El problema es que tu "maravillosa casa" ha dejado de serlo para mutar a "vivienda infernal", ya no se oyen risas, se oye el run run de tus neuronas para conseguir pensar algo que os haga salir del hoyo.
Así que relativizas... tu casa sólo son ladrillos, lo importante está dentro, tus seres queridos, tu mascota, el libro aquél que rescatarías de un incendio, las fotos que no querrías perder... y te lías la manta a la cabeza y planeas mudarte; no sólo de casa, que también, sino de piel, de problemas, de cualquier cosa que te haga perder la sonrisa y el tiempo de calidad junto a los tuyos.
Al cabo del tiempo ves que todo se va arreglando, que el tiempo va colocando cada cosa en su sitio y, si has sido valiente y has luchado bien, todo lo que te importa sigue a tu lado y mejorando.
Porque, a fin de cuentas... sólo hace falta una nube para que llueva... ahora puedes cambiar la palabra "casa" por cualquier otra que te ate, que te impida ser lo que eres, que no te deje ver el bosque...
358. y somos lo que seremos, ni más ni menos
y más vale que lo aceptemos, o jamás llegaremos a ser lo que queremos.
Estoy profundamente convencida que nacemos con todas las claves, pero progresivamente las vamos relegando en favor de las claves que nos otorgan otros y no se puede ver a través de los ojos de otra persona.
Nos da miedo mirar por nuestros ojos, sentir por nosotros mismos, reconocer nuestros fallos... miedo de salirse del camino abonado.
Hay que ser diplomático, hay que cuidar lo que se dice, hay que respetar a los demás... ok, ¿porqué? por convencionalismo adquirido, ok ¿y si no lo haces?... si no lo haces eres libre y eso asusta.
Porque si eres libre nadie te maneja como una marioneta, tienes blancos, negros y una inmensa gama de grises, aceptas a la gente por cómo es, no por cómo deberían ser. Si eres libre respetas a la gente por definición, no por costumbre.
Mi respeto no es un derecho inalienable, no, mi respeto se gana o se pierde en función de tu actitud. Para mí hay poco cumplidos comparables a un "te respeto", devaluamos las palabras abusando de ellas.
348. quiero ser bambú...
Soy un junco que se mece con una ligera brisa.
al borde de un tranquilo lago mientras el atardecer tiñe lentamente de rojo el horizonte.
(Lo que realmente quiero decir es que soy un palito de mierda, anclado en una cloaca,
bajo un huracán de tres pares de cojones, mientras las ratas me roen las raíces)
... Pues eso, que de mayor quiero ser bambú, para
que las marcas me hagan más fuerte
y que de ellas salgan nuevas ramas, para lograr ser flexible sin romperme,
para conseguir echar raíces hasta en las superficies más abruptas.
mi deseo para el año que viene... conseguir ser bambú...
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