He sobrevivido al sábado de chicas, y, además, me lo pasé genial. Hubo un montón de cosas que hicieron que me lo pasara bien, os cuento algunas:- salir sin mi marido, que es una novedad
- estar sin quiero-quiero, que eso sí que es una novedad (últimamente parecía una extensión más de mi cuerpo)
- volver a estar las tres juntas (que no revueltas)
- ir de compritas (estamos en crisis)
- comer por ahí (lo hago menos de lo que me gustaría, ah! la crisis...)
- seguir de compritas (o por lo menos cotillear)
- cenar por ahí (bufff hace tanto que no me acordaba, pensaba que los bares cerraban a las nueve y media, jajaja)
- charlar del mar, los peces y los intringulis de nuestras vidas
- tomar un café tranquilo (en un sitio con recuerdos)
- que mi marido me dejara dormir hasta un poco más tarde
Por todas esas cosas y alguna más, fue un día fantástico. Espero que se repita pronto, por lo menos una vez al mes, si, lo dijimos...


