... o no quiero estar. Esta mañana en el trabajo fue un día atípico, estuvimos celebrando el cumpleaños de mi madre, preparamos unos canapés, cortamos las tortillas que hice ayer, servimos los refrescos y charlamos todos juntos.
Aparte me llegó una notificación del banco de la empresa que me obligó a hacer mogollón de papeles, pero la resolví sin problemas, mañana remato y listo.
El problema soy yo, cuando salgo por la puerta de la oficina me desconecto, pongo el piloto automático y Txispas desaparece, sólo queda álguien vacío que va a buscar a quiero-quiero, le lleva a casa, le hace la merienda, ordena cosas; sólo cuando juego con quiero-quiero asoma un poco Txispas, después vuelve a agazaparse de nuevo...
Estoy fuera de cobertura, así que tampoco tengo ganas de meterme en internet, mañana os leo, os lo prometo, hoy... hoy escribo y de milagro.
Espero que dure poco esta fase de autómata, porque la última que tuve así duró casi seis años, el único que supo sacarme de ella fue Tengo-trabajo-nuevo, y esta vez, delante de sus narices y ni siquiera se ha dado cuenta...
¿me estaré volviendo transparente?




